Tú te vas conteniendo, te vas aguantando, te vas agarrando a la esperanza de que todo pasará.
Vas poco a poco y piensas:
"Esto no puede durar mucho más, dicen que "después de una tormenta siempre llega la calma", y la mía tiene que estar al caer".
Y es un día tras otro, un mal momento tras otro, un llanto tras otro. UN GOLPE TRAS OTRO.
Así que, al final, esa situación insostenible te come las energías, te las anula, te deja sin fuerzas.
Pero, después, casi todo el mundo resurge de entre las cenizas.
A eso me agarro yo, en eso he invertido toda la esperanza que me queda, en que ese momento llegue, el momento de revivir.
Y de sonreír. Llegará.
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